Epilepsia
Preguntas frecuentes

¿Qué pruebas tendré que hacerme para saber si tengo epilepsia?

3 min

El diagnóstico de epilepsia es clínico, es decir, debe haber al menos una crisis epiléptica para diagnosticar la enfermedad. Si las pruebas no aportan más información (cosa que no excluye el diagnóstico de epilepsia) tienen que ocurrir al menos dos crisis.1

En el caso de una única crisis o un episodio clínicamente dudoso, las pruebas complementarias son determinantes.

Electroencefalografía

La prueba más importante es el electroencefalograma (EEG), pero hay que tener en cuenta que el rendimiento de los EEG cortos estando despierto (unos 20-30 minutos con un gorro de electroencefalografía) son poco rentables, sobre todo en adultos.

Las anomalías epileptiformes, unas ondas que se ven en el EEG y que se asocian a epilepsia, se activan con el sueño, por lo que la mejor prueba para detectarlas es un vídeo-EEG que incluya sueño (preferiblemente nocturno). Las anomalías epileptiformes son bastante específicas de epilepsia, pero existen algunos (pocos) pacientes que las tienen sin tener crisis epilépticas.1

Existen las siguientes pruebas de electroencefalografía:1

Electroencefalograma (EEG) de rutina:

En esta prueba se coloca un gorro con unos 20 electrodos sobre el cuero cabelludo y se registra la señal eléctrica del cerebro.

La prueba es inocua, aunque la colocación de los electrodos puede ser algo molesta.

Un EEG de rutina tiene una duración de aproximadamente 20 minutos. Se le pide al paciente que esté relajado y con los ojos cerrados, luego debe abrir y cerrar los ojos según le indique el técnico, y al final de la prueba tendrá que respirar profundamente por la boca durante unos minutos (hiperventilación). Se realiza también una estimulación luminosa mediante una luz que parpadea a diferentes velocidades.

La hiperventilación y la estimulación luminosa son métodos de provocación para ver alteraciones en el EEG que son típicos de epilepsia. Estas alteraciones se ven habitualmente sólo en pacientes que tienen epilepsia (existen excepciones).

En algunos casos es necesario realizar una privación parcial de sueño, esto quiere decir que el paciente sólo duerme 4 horas la noche anterior a la prueba. La privación parcial de sueño es otro método de activar alteraciones epileptiformes en el EEG.

Vídeo-EEG de sueño diurno/nocturno:

Durante el sueño se activa la actividad epileptiforme y por eso es más fácil ver alteraciones de este tipo cuando el paciente duerme.

Esta prueba se realiza en las Unidades de Monitorización vídeo-EEG. El paciente llega por la tarde, se le colocan los electrodos y duerme en la Unidad hasta la mañana siguiente. En niños puede ser suficiente realizar un vídeo-EEG de sueño durante el día, ya que tienen mayor facilidad para dormir y de entrar en todas las diferentes fases del sueño en una siesta.

En estos estudios, los electrodos se pegan sobre el cuero cabelludo con un pegamento especial, para que no puedan descolocarse durante el sueño.

Monitorización vídeo-EEG prolongada

La monitorización vídeo- EEG consiste en un registro EEG continuo con una grabación simultánea de las crisis en vídeo.

Para esta prueba el paciente tiene que estar ingresado en la Unidad de Monitorización vídeo-EEG. La monitorización vídeo-EEG de varios días se suele realizar para grabar las crisis, ya sea para confirmar el diagnóstico o como evaluación previa a una posible cirugía de la epilepsia. Para que aparezcan las crisis, habitualmente hay que bajar la medicación antiepiléptica. El registro de EEG y vídeo al mismo tiempo permite caracterizar las crisis y determinar el origen de las mismas, lo cual ayuda también a realizar el diagnóstico del tipo de epilepsia.

En la valoración para un posible tratamiento quirúrgico de la epilepsia, la monitorización vídeo-EEG es imprescindible para localizar el foco epiléptico que se pretende resecar.

Neuroimagen2

Para encontrar una causa estructural (una lesión antigua, una inflamación o una lesión reciente) la prueba de imagen más importante es la resonancia magnética (RM). La RM cerebral está indicada en todos los pacientes en los que se sospecha una epilepsia focal, es decir, crisis epilépticas que salen de una determinada zona de la corteza cerebral.

La resonancia magnética cerebral permite realizar de manera inocua para el paciente, imágenes de su cerebro. La máquina consiste en un tubo en el que se coloca al paciente lo que puede producir una sensación de pánico en algunos pacientes con miedo a los espacios cerrados. Se puede intentar sobrevenir este miedo con una medicación, ya que hay que tener en cuenta que la RM cerebral es la prueba más importante para detectar una posible causa de su epilepsia. Niños pequeños pueden ser sedados por un anestesista para hacer la prueba, ya que el movimiento de la cabeza afecta a la calidad de las imágenes. El funcionamiento de la máquina produce un ruido que se puede aliviar mediante el uso de tapones para los oídos.

Las resonancias para buscar una posible causa estructural de la epilepsia se deben hacer de una manera especial, llamada protocolo de epilepsia, que añade cortes más finos y secuencias especiales a la forma de hacer las resonancias cerebrales normales.

Otras pruebas de imagen son la tomografía por emisión de positrones (PET) que se puede fusionar con las imágenes de la RM cerebral para buscar en determinadas zonas un menor uso de glucosa radioactivamente marcada (la zona del foco epiléptico tiene un menor metabolismo que el resto de la corteza cerebral, ya que “trabaja” menos). Esta prueba sólo está indicada en pacientes que no responden a los tratamientos farmacológicos y en los que se está evaluando la posibilidad de un tratamiento quirúrgico.

La resonancia magnética cerebral funcional mide los cambios en el uso de oxígeno de determinadas zonas cerebrales mientras el paciente realiza unas tareas específicas (por ejemplo, de lenguaje o de memoria), lo cual activa las zonas importantes para estas tareas. Se usa sobre todo en la planificación de una posible cirugía, para intentar preservar esas zonas y minimizar posibles secuelas neurológicas.

El estudio neuropsicológico es una prueba en la que se investigan las diferentes funciones cognitivas mediante la realización de test neuropsicológicos. Estas pruebas cognitivas permiten saber qué funciones cognitivas y qué zonas cerebrales están afectadas por la epilepsia. También se realiza antes de una posible cirugía de la epilepsia para saber en qué medida la zona del foco epiléptico está afectado por la epilepsia y si el paciente corre peligro de posibles secuelas cognitivas tras una resección quirúrgica de la zona.

1.Rosenow F, et al. Non-invasive EEG evaluation in epilepsy diagnosis. Expert Rev Neurother. 2015;15(4):425-44.

2.Duncan JS, Trimmel K. Advanced neuroimaging techniques in epilepsy. Curr Opin Neurol. 2022;35(2):189-95.

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